Donde la naturaleza hace su parte
Un parque con arboledas antiguas y una laguna en el centro del predio. Acá la naturaleza ya está puesta: no hace falta agregarle nada para que el lugar se vea hermoso a cualquier hora del día.
Chacras de Coria · Mendoza
Once mil metros de jardín en Chacras de Coria. Un lugar pensado para celebrar distinto.
Hay días que se preparan durante meses y se viven en unas pocas horas. Este empieza temprano, con el jardín todavía en silencio y todo el equipo en movimiento, para que vos no tengas que pensar en nada.
Al mediodía, once mil metros de jardín mendocino se abren bajo la sombra de los álamos. La laguna, nuestros livings entre los árboles, la primera copa de Malbec. Y algo que cuesta transmitir en un folleto: la sensación de estar en un lugar donde la gente se relaja.
Eso es lo que buscamos. Que tus invitados se queden. Que las conversaciones encuentren su tiempo. Que los más chicos encuentren dónde jugar y los grandes dónde sentarse a charlar. Que la fiesta tenga el ritmo que vos elegís y no el que impone un cronograma.
Salón cubierto para 200 personas · Galerías continuas para 100 personas
Chacras de Coria tiene una manera particular de recibir: arboledas antiguas, aire limpio y una luz que en Mendoza se extiende hasta entrada la tarde.
Nuestro predio se diseñó para aprovecharla. Jardines parquizados, sombra natural donde ubicar los livings y espacios amplios que permiten que todos tus invitados tengan la misma comodidad durante toda la celebración.
Es un entorno que trabaja a favor tuyo en tres momentos. De día, cuando la recepción y el almuerzo transcurren al aire libre. Al atardecer, cuando la luz baja sobre el agua y acompaña las fotografías. De noche, cuando el salón se enciende y la fiesta cambia de escenario sin que nadie deba trasladarse.
El entorno aporta una personalidad propia que potencia cualquier momento del día.
Acá el clima nunca cambia los planes: llueva o haga sol, tu celebración se vive igual de bien.
Un parque con arboledas antiguas y una laguna en el centro del predio. Acá la naturaleza ya está puesta: no hace falta agregarle nada para que el lugar se vea hermoso a cualquier hora del día.
Espacio para que los invitados se muevan, se sienten y vuelvan a juntarse. Música pensada con vos, un salón que cambia de carácter cuando empieza el baile y una celebración que se extiende sin que nadie mire el reloj.
Todo es casero y se cocina en el momento, acá adentro. Nuestra cocina nace del fuego, de los productos de la región y de las recetas que forman parte de la tradición mendocina.
Las mejores celebraciones no terminan cuando se apagan las luces. Permanecen en la memoria.
No hay una puerta que separe la espera de la fiesta. Se entra al predio y el jardín ya está ahí: los árboles, el aire, el fuego encendido a lo lejos.
Esos primeros minutos importan más de lo que parece. Es cuando los invitados dejan afuera el día que traían y entran en el clima de la celebración. Por eso la recepción se toma su tiempo: es el momento en que la fiesta empieza a acomodarse sola.
La recepción está pensada para que nadie espere con las manos vacías.
Hay lugar para todo: para sentarse a conversar, para levantarse y cambiar de grupo, para quedarse cerca del fuego o alejarse a un rincón de sombra. La gente circula, se encuentra, vuelve.
Es el momento que más nos gusta, porque no lo organiza nadie. Suele aparecer solo cuando hay espacio suficiente y todo el mundo está cómodo.
Livings de autor, diseñados para que la conversación dure tanto como la celebración.
Se fabricaron a medida, en madera, con mesas a la altura justa para comer y brindar. Dos sillones con respaldo y apoyabrazos para seis personas, cuatro módulos individuales y almohadones de gran comodidad: diez personas por juego, todas sentadas y en la misma conversación.
Es un detalle que se aprecia y marca una gran diferencia.
El sol baja sobre la laguna, los árboles se recortan contra el cielo y el predio adquiere otra dimensión. La misma arboleda que dio sombra al mediodía se vuelve dorada, y el agua devuelve una luz que dura poco y no se repite.
Es uno de los momentos que mejor funcionan para las fotografías, y no hace falta ir a buscarlo: pasa donde ya estás. Por eso nuestros sunsets son una marca registrada.
Se encienden las luces, arranca la música y el mismo espacio donde estuvieron comiendo y conversando pasa a ser otra cosa. La pista se llena, las pantallas acompañan y la celebración cambia de energía sin transición.
El recorrido musical lo armamos con vos antes de la fiesta, en función de tus gustos: cada celebración tiene su propia selección. Porque una fiesta se recuerda, en buena medida, por lo que sonó.
Cuando la pista ya lleva un buen rato encendida, aparece la mesa de dulces. Y cuando todos creen que ya no queda nada por delante, sale algo salado que nadie esperaba.
Es el momento en que la celebración encuentra su segundo impulso.
Dentro del predio hay un chalet completamente equipado, de uso exclusivo de quien festeja.
Ahí se prepara, se viste y se toma el tiempo que necesite, en compañía de quienes elija. Ahí puede retirarse unos minutos durante la celebración. Y ahí vuelve a arreglarse con total privacidad.
Porque el día de tu fiesta también merece un lugar propio donde recuperar la calma.
Se enciende temprano, mucho antes de que lleguen los invitados. La cocina no está escondida: el fuego se ve, se huele y forma parte del lugar.
Servimos de manera generosa para que eso también forme parte de la experiencia.
Caliente, casero, saliendo del horno durante toda la tarde. Es uno de los detalles que más nos destacan.
Toda nuestra gastronomía se elabora íntegramente en nuestra cocina, con nuestro propio equipo.
Lo mismo para todos: así empieza cada celebración, sin que haya que elegir nada.
Acá tenés para elegir lo más adecuado para tu festejo.
Sale después del menú, uno detrás del otro, a medida que avanza la fiesta. No se elige: van los tres.
Abierta de principio a fin, en paralelo a todo lo demás.
Los eventos duran de 5 a 9 horas.
Desde 40 personas en adelante llevamos a cabo cada celebración. Y también realizamos eventos ejecutivos a partir de 6 personas.
Hasta 3 años no abonan. De 4 a 10 años, abonan el 50%.
Primero venís a conocer el salón. Después de esa visita, con la propuesta armada a tu medida, se reserva la fecha.
Sí. La ceremonia se realiza bajo la pérgola del jardín, con sonido propio, y desde ahí se continúa directamente con la celebración.
Cada celebración es distinta, y un número aislado dice poco. Preferimos que vengas, recorras el jardín y nos cuentes qué imaginás. Recién entonces armamos una propuesta hecha a tu medida, con un precio justo por lo que realmente vas a contratar. Son unos minutos de tu tiempo que te van a ayudar a no equivocarte en tu decisión final.
Los eventos pueden ser diurnos o estilo sunset. Las bodas se realizan exclusivamente desde el mediodía: es la modalidad en la que nos especializamos. Comenzar con luz natural define el clima, las fotografías y las horas de celebración por delante.